La señora Ornella Moos, fué quien nos recibió, y quien nos hizo saber a priori cómo son recordados Pina y Bepo Nonino. Ella nos contó que sus hermanos mayores habían trabajado para Nonino en el Castillo cuando ella era muy chica, y algunas veces les llevaba algún refrigerio. También fueron ella y su esposo Luciano quienes nos mostraron los libros, y más aún: el libro “Finestre e Finestrelle de Detalmo Pirzio Biroli“ que tengo, fue un obsequio que el señor Luciano nos hizo a nuestra partida.
La posada que tienen dentro de los muros del castillo, cuenta con hospedaje en una casa mediterránea de un piso de altura, con ambientes amplios y espaciosas galerías; que era parte de las viviendas de los trabajadores de la finca. La señora Ornella no estaba segura sobre cuál había sido la situación de esta casa en la época de Nonino.  Más adelante tendríamos una grata sorpresa en este particular.
El atractivo del Restaurant son las comidas típicas, cocinadas y presentadas con mucha dedicación.
Es una opción muy recomendable tanto para el alojamiento como para el restaurante.
 
La sorpresa nos llegó cuando un mes después de nuestro viaje, fuimos a visitar a un queridísimo amigo de mi padre, Ettore Persello en la ciudad de Mar del Plata. Originario también de Brazzá le mostramos nuestras fotos; y llegó el turno de La Roncolina. Y cuando aproveché para preguntarle qué actividad se llevaba a cabo en esa casa, se estremeció y me dijo:  ¡Esa era mi casa!. La segunda foto de esta sección está tomada desde la habitación donde nació el mismo Ettore. Todavía viven en Brazzá sus sobrinos, y ya contaremos su historia y mostraremos fotos de la familia Persello en estas páginas.
 
 
El ingreso a la Roncolina
vista desde la 2da habitacion del 1er piso
salon y recepcion
salon comedor
fogolar
fogolar desde el salon
La Roncolina
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